Mundos que imagino

Polilla Drymoea beata. Foto Liced ZapataMazo
Polilla Drymoea beata. Foto Liced Zapata Mazo

Mundos que imagino

Átomos somos, que se organizan y comparten un instante …

Imaginemos cosas que, al juntarse con millones de cosas semejantes, forman algo grande, algo diferente a la unidad que es cada cosa; como los millones de granos de arena que conforman un desierto, o los millones de átomos que componen a un ser vivo.

De manera semejante se conforma el ser humano, que está compuesto por millones de moléculas, dónde el carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre conforman el 90% de este. También se puede entender que el ser humano está compuesto por millones de células organizadas en una dinámica de interacciones y relación entre sí y el medio que les acoge, en este caso, el ser humano mismo.


Foto: Liced Zapata Mazo
Anorí - Colombia. Foto Liced Zapata Mazo

¿Cómo se compone la biología de un ser humano?

Nacemos en un mundo, pero vivimos el mundo que creamos...
Un ser humano surge de la unión de dos células especializadas, un espermatozoide y un óvulo. De esta unión resulta una célula llamada cigoto, la cuál se irá reproduciendo exponencialmente; inicia como una célula que produce otra célula, conformando dos células, y estas dos células producen de a una célula, conformando 4 células, y así, sucesivamente.

A medida que avanza la reproducción celular surge un despliegue de interacciones y relaciones celulares que van formando tejidos, órganos y al organismo en sí. Se resalta que, la estructura fenotípica, de un ser vivo, deviene del linaje que le antecede, no como una réplica, sino como un punto de partida; ya que según la Deriva Natural, los seres vivos, evolucionamos recursivamente (Maturana y Mpodozis, 1992).
Durante el desarrollo del ser vivo, la reproducción celular se estabiliza y tiende, ya no a formar más elementos del sistema, sino a conservar la estructura de este y mantener las relaciones entre los elementos.

Por ejemplo, a medida que el corazón se forma, las venas y arterias se van formando por medio del ritmo cardiaco; es así que, al compás del ritmo cardiaco, las células van estableciendo relaciones celulares entre sí, de manera que se despliega el tejido cardiaco, en las relaciones celulares que se establecen al son del un ritmo cardiaco que bombea sangre en el embrión.

Es así que, en el recorrido constante de la sangre impulsada por el ritmo cardiaco, va formando venas, arterias y todo el conducto vascular del corazón; hasta que se cierra el ciclo circulatorio al llegar nuevamente al punto de partida, al corazón mismo. Por tanto, los seres vivos, somos sistemas celulares que elaboramos de manera autónoma y recursiva los elementos que nos componen.
"El recorrido constante de la sangre impulsada por el ritmo cardiaco, va formando venas, arterias y todo el conducto vascular del corazón; hasta que se cierra el ciclo circulatorio al llegar nuevamente al punto de partida, al corazón mismo."

Todos los elementos que conforman a un ser vivo participan del despliegue conductual de este, en el medio que lo constituye. De modo que, cuando un ser vivo aprende a caminar, todo su cuerpo participa en el despliegue de las acciones de esta conducta, y no solo las piernas; incluso un órgano como el oído participará en los procesos de estabilización y equilibrio del cuerpo. De manera que, cada célula que compone a un ser vivo participa del despliegue conductual de éste, como un sistema, ya que todos los elementos están interconectados y lo que pasa en uno de ellos, impacta a todos los demás elementos del sistema.

En los seres humanos, la conducta por ejemplo, se relaciona recíprocamente con el sistema nervioso, dado que este opera, de una determinada manera, realizando una serie de acciones al tiempo que se da el despliegue conductual del ser vivo. Es así que, las interacciones neuronales se correlacionan con la conducta del ser vivo, y se deduce que a mayor despliegue conductual, mayor actividad neuronal.

Los seres vivos no ven las células que los componen, ni las células pueden ver al ser vivo que las acoge, aún así, ambos se transforman en una relación de correspondencia estructural ya que, cohabitan el mismo cuerpo, constituyéndose como una unidad disjunta. Ahora bien, los seres humanos hemos encontrado maneras de observar las células, y describimos su forma, composición y funcionamiento; posibilitando verlas como una unidad y como un elemento del sistema; develando la estrecha relación entre lo que el organismo hace y lo que el ser humano vive.


Foto Liced Zapata Mazo
Polilla Dinia mena. Foto Liced Zapata Mazo

¿Cómo se construye un ser humano?  

No sé el momento exacto en que empecé a existir, imagino que mi existencia en el lenguaje, empezó cuando mi madre se percató de su embarazo, creo que es así; existimos como parte de otro.

Los seres humanos tenemos innumerables capacidades, entre ellas generar acciones concatenadas a emociones. Esto lo podemos ver en en el despliegue motor en la sonrisa de un bebé, en principio surge como un reflejo ante la sonrisa de otro, pero a medida que esta acción se repita se irá asociando  a una emoción, en un contexto, dónde finalmente el bebé aprenderá a sonreír, ya no como un reflejo, sino como una función social, y ya no es necesaria la sonrisa de otro para que el bebé despliegue una sonrisa al sentirse contento.

Otro ejemplo es cuando un bebé mueve las piernas involuntariamente, sin la capacidad de pararse,  o sostenerse en ellas, pero a medida que interacciona con ellas las irá reconociendo como parte de sí; y al relacionarse con sus cuidadores y entorno, irá modulando y coordinando sus acciones y emociones, de modo que emula el movimiento de caminar,  hasta que toda su musculatura se transforma en consecuencia del aprender a sostenerse en las piernas y a desplazarse gateando, caminando o corriendo. 

El proceso biológico para que esto suceda tiene todo que ver con la transformación de la estructura, pues en la interacción con el medio fue estableciendo acciones periódicas, repetitivas y constantes, que fueron construyendo la musculatura necesaria para sostener el peso del cuerpo, con estabilidad y equilibrio para caminar. En consecuencia, los seres humanos aprendimos a caminar erguidos y el mundo se transformó en caminos, senderos y lugares a donde llegar.

"Los seres humanos aprendimos a caminar erguidos y el mundo se transformó en caminos, senderos y lugares a donde llegar."

También cuando aprendemos a hablar; nos perturban ondas de aire, de las que escuchamos sonidos que logramos, después, articular. A medida que escuchamos y articulamos cierta serie de ondas de aire, o sea un fonema, le asociando emociones, distinciones, ideas o etiquetas a dichos sonidos, fonemas, gestos, imágenes, etc.; por ejemplo, cuando un bebé pronuncia el fonema “Pa - Pa” refiriéndose al padre, este sonido surge del despliegue conductual de de acciones de las cuales surge dicha palabra. Neurológicamente, el sistema nervioso es afectado de manera que se genera una actividad neuronal, trayectorias de actividad sináptica entre varias células, donde la repetición de la palabra asociada a la experiencia “Pa - Pa”, transforma la estructura del cuerpo, entre ellas la especialización del oído, la laringe que desciende a medida que se amplía la gama de sonidos articulados, y se generan pliegues vocales o cuerdas vocales, a demás, la musculatura de la lengua se fortalece y el diafragma se amplía, entre otros.

Así, los seres humanos nos transformamos en interacción con el medio, y dotamos de significado las perturbaciones de éste, que según la emoción en que se habite, será distinguida en la experiencia. Y en otras palabras, el objeto “Pa - pá” podrá tener el mismo significado, padre. Pero no siempre será evocado con la misma emoción.   

Medellín - Colombia. Foto Liced Zapata Mazo
Medellín - Colombia. Foto Liced Zapata Mazo

El mundo del lenguaje

Construimos un mundo, y también construimos al otro. 

Los objetos surgen de la interacción del ser vivo con el medio, y según la estructura del ser vivo serán ciertos objetos con que podrá construir su mundo, pues en el mundo de las aves no existen precipicios, ni en el mundo de las hormigas este Blog.


Los seres humanos operamos en el lenguaje, o sea, operamos con objetos y distinciones de objetos en la coordinación de acciones y emociones  con otros. Por ejemplo, en la infancia aprendemos a asociar objetos con acciones a partir de lo que otro señala y vocaliza, ciertas acciones que, incluso antes de aprender a vocalizar, identificamos y realizamos como una acción automática, por ejemplo, cuando nos dicen "¡Ven!" e inmediatamente atendemos. Así no se vocalice el fonema "¡Ven!" éste queda asociado a una acción concreta, como colocar la palma de la mano hacia arriba y flexionar repetidamente los demos frontales; así, a medida que se repite dicha acción, se asocia o concatena con sus otras distinciones, como el fonema e imagen atadas a un mismo objeto "Ven". 

"Los objetos surgen de la interacción del ser vivo con el medio, y según la estructura del ser vivo serán ciertos objetos con que podrá construir su mundo, pues en el mundo de las aves no existen precipicios, ni en el mundo de las hormigas este Blog."

Por último, los seres humanos operamos con objetos y distinciones de objetos, o sea, operamos con objetos reales e imaginarios, en un lenguaje que construimos en la coordinación de acciones con otros, o sea, en el conversar. 

Referencias

Zapata, L. y Betancur, G. 2021. Tesina: Aterrizaje de la Biología del conocer y la comunicación en 2 bichos (Fragmento). Universidad de Chile

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