B debe lograr que A …desempuñe la mano

Foto Liced Zapata MazoGrillo Payaso / Orthoptera Eumastacidae. Foto Liced Zapata Mazo

 B debe lograr que A …desempuñe la mano

Pareciera que estamos haciendo todo mal... y no hablo de Petro, EUU, Rusia, Israel, empresas o familias; me refiero a cómo, cada uno de nosotros, nos estamos relacionando con el otro y el entorno que nos hace posibles.

Hace poco estaba conversando con dos personas, de ahora en adelante; A y B. En algún punto de la conversación se me ocurrió hacer el siguiente experimento: 

A empuña la mano
B debe lograr que A desempuñe la mano. 

  • B indaga: ¿Y cómo?... ¡A la fuerza! ¿no?
Respondo: ¿Cómo más...?
  • B, sin atreverse a tocar a A, se toma un tiempo para pensar, hasta que expresa con firmeza: No hay de otra ¡Tiene que ser a la fuerza! …Porque, ¿Cómo más pues?
  • A en medio de risas exclama: ¿Y si me pides el favor? Yo podría abrir la mano, ¿No?...
A, B y yo reímos…

Foto Liced Zapata Mazo
Grillo Payaso / Orthoptera Eumastacidae. Foto Liced Zapata Mazo
Pareciera que, al tratar de hacer cosas con otros, la fuerza y la violencia aparecen como una opción muy efectiva, sin embargo no se trata de poder, sino de autonomía. Pues, ¿Cómo una persona autónoma de sus acciones, puede lograr que otra persona autónoma de sus acciones, realice determinada acción? Las empresas tienen un poco de experiencia en esto, sin embargo, lo único que deben hacer estas personas autónomas es llegar a un acuerdo mutuo y respetarlo, esa seria una forma efectiva. 
¿Cómo una persona autónoma de sus acciones, puede lograr que otra persona autónoma de sus acciones, realice determinada acción?
Ahora bien, cuando generamos acuerdos con otros, cuando conversamos, o sea, cuando coordinamos acciones y emociones con otros (Maturana, 1997). …Todo se simplifica,  o no; lo importante es que conversar es una posibilidad diferente a la fuerza y violencia, por tanto, trae consecuencias diferentes.

Desde luego hay conversaciones que no nos gustan, nos cuestan o no sabemos tener - sostener; e inventamos infinidad de peripecias para evitarlas, tal vez porque vemos consecuencias que no queremos o por temor a las emociones que se desencadenen en dicha conversación. 
¿Soy consciente de aquellas conversaciones que no me gustan, cuestan o no sé tener / sostener?
Por ejemplo, la renuncia al empleo o terminar una relación; hay quienes evitan estas conversaciones desapareciendo, no regresan, no contestan, dejan una nota, rebuscan justificaciones, engañan, mienten, entre otras. Evitando conversar, o sea, construir un mutuo acuerdo.
En consecuencia, a la habilidad de generar acuerdos le llamo conversar, y me pregunto, ¿Soy consciente del modo en que converso?, ¿Soy consiente de cuáles conversaciones no me gustan, cuestan o no sé tener / sostener?

Referencias

  • Romesín, H. M. (1997). Lenguaje y realidad: el origen de lo humano. Revista colombiana de psicología, (5-6), 200-203.

Comentarios

  1. Se debe buscar que la contraparte sienta que también ganó algo y que no pasó por encima de si mismo al ceder.

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    1. Así es, y me pregunto ¿Cómo debe ser la conversación para que en el acuerdo surja la emoción del respeto por si mismo y distinguirlo como un gana gana.?

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  2. Debe ser libre de prejuicios y con disposición a escuchar y ceder.

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